Carles Puyol y su intachable modelo de conducta

El eterno capitán blaugrana se muestra como ejemplo de la humanización que debe tener todo futbolista

@CarlesPuyol
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Hace unos días cumplió años uno de los astros blaugranas más importantes de todos los tiempos, Carles Puyol. Se cumplen seis años desde su retirada del fútbol profesional y se le echa sensiblemente en falta. No solamente se nota su ausencia en una zaga con menor intensidad que la del eterno 5 culé. También ha dejado un enorme vacío de madurez en el vestuario.

Es cierto que muchos nostálgicos suelen agarrarse al tópico de “cualquier tiempo pasado, fue mejor”. En el caso de Carles Puyol, se permite que el pasado gane la batalla del tiempo. Además de haber sido un producto de la cantera y de haber sido de los pocos jugadores catalogados como hombres de un solo club, ha permitido que el glamour del futbolista quede ligado a la bondad del ser humano.

A diferencia de muchas de las estrellas que mamaron el cruyffismo, Carles Puyol demostraba ostentar cualidades diversas al jugador modelo. Su calidad técnica no se asemejaba a la de promesas como Xavi o Iniesta. Sin embargo, el entrenador de su tiempo. Louis Van Gaal apostó por él sin ningún tipo de miramiento.

No era el más rápido, ni el más fuerte, ni el más técnico, pero si ponía más actitud que nadie, ostentaba una inteligencia digna de admirar. Aunque era infravalorado con mucha frecuencia, se mantuvo fuerte y siempre acabó conquistando al entrenador de título.

Comenzó de suplente en los JJOO de Sidney, pero no cejó en su concentración y acabó de titular. Semanas más tarde, realizó un marcaje individual majestuoso sobre Figo en el Camp Nou que le dio la autoestima necesaria para brillar en un Barça a la deriva.

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Su rendimiento provocó que fuera tentado a ser vendido. Pero el amor a sus colores fue tan poderoso que decidió esperar a tiempos mejores. Llegaron a partir del año 2004, circunstancia que le permitió levantar sus primeras Ligas y Ligas de Campeones como capitán.

A pesar de la borrachera de títulos cosechada en la era Rikjaard, su valor como profesional se vio engrandecido en el último tercio de su carrera deportiva. El club experimentó una etapa de desgaste por el endiosamiento de determinados pesos pesados. En la misma medida, Luis Aragonés comenzó a prescindir de vacas sagradas como Santiago Cañizares, Michel Salgado o Raúl.

Puyol siempre se mantuvo fiel al entrenador de turno y su carácter de equipo no dudó en imprimirlo sobre el terreno de juego. Por otra parte, dentro del terreno de juego, no perdía la concentración y su resistencia en el terreno de juego era de admirar. Además, su nobleza imperaba en todo momento.

Relució durante los últimos años de su carrera deportiva. Las lesiones comenzaron a herir sensiblemente su carrera profesional y para colmo, en plena guerra de los clásicos. Su nobleza se mantuvo inalterable durante las sucesivas tanganas. Aún queda marcado como le robó un mechero a Piqué para evitar una tangana o cómo le entregó la Copa de Europa de 2011 a Eric Abidal.

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Además, no puso ninguna mala cara a las continuas suplencias que le fueron imponiendo Pep Guardiola, Tito Villanova o Vicente Del Bosque ante el auge de las parejas Piqué-Mascherano y Piqué-Sergio Ramos. Siempre supo cuál fue su rol y que este debía aportar beneficios para el equipo. Por lo tanto, anunció su retirada en 2014 a sus 36 años.

Está claro que todas sus actitudes no deben ser ensalzadas como genio y figura. Simplemente, se debe normalizar que ha sido un jugador capaz de dar el máximo de sus cualidades dentro y fuera del terreno de juego.

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