Desmontando a los galácticos (Parte I)

Reportaje que comenta las carencias experimentadas por el Real Madrid durante la primera etapa de Florentino Pérez

TN.com
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El fútbol es magia y más si nos centramos en las diabluras individuales que pueden desarrollar determinados jugadores. Por lo tanto, al ver en un solo equipo a genios como Roberto Carlos, Zidane, Luis Figo, David Beckham o Raúl González Blanco era toda una gozada.

Sin embargo, hay facetas que también tienen incidencia en el fútbol. El liderazgo del entrenador, la clase media que otorgue un fondo de armario y sobre todo, saber el rumbo a tomar de cara a un futuro a largo plazo. Todos estos elementos hacen entender si el talento de determinados galácticos pueden concretarse en unos títulos que marquen época.

Sin duda, el Real Madrid de la primera etapa de Florentino Pérez dejó 2 Ligas, una Liga de Campeones, una Supercopa de Europa, dos Supercopas de España y un Mundial de Clubes. También dejó tres años en blanco y con su correspondiente dimisión.

Para comprender estos claroscuros de éxitos, es necesario conocer los orígenes de esta era Galáctica. El Real Madrid cerraba el siglo logrando la octava Copa de Europa goleando por 3-0 al Valencia de Héctor Cúper. Todo parecía entrever que dicho título supondría que Lorenzo Sanz ganaría las elecciones a presidente del Real Madrid ante un desconocido Florentino Pérez.

Este último prometió el fichaje de Luis Figo en el caso de copar la presidencia. Ganó las elecciones y el luso cambió el color blaugrana por el blanco. Además, una unidad B se engrandeció en aquella Liga que se venció con 80 puntos, doblegando la puntuación del anterior campeón.

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Los Karanka, McManaman, Pedro Munitis, Guti como falso 9, Celades, Santiago Hernán Solari, Fernando Morientes y sobre todo el medio centro Claude Makélélé tuvieron una voz sublime en aquel equipo. Se llegó a semifinales de la Liga de Campeones y la Copa del Rey fue el único punto negro de aquella temporada. Cayeron en la primera ronda ante el Toledo de Segunda B. Años después, el 14 blanco, José María Gutiérrez “Guti” reconoció que en Copa no solían salir con la motivación necesaria.

Sin duda, Vicente Del Bosque se encontraba en la cresta de la ola. Se puso en el banquillo madridista como interino. Logró la octava durante dicha sustitución y un año después levantó la Liga en la temporada de despedida de Manuel Sanchís. 

Pero el club siempre exige la victoria en todo momento. Además, 2002 era el año del Centenario. El triplete era una idea que hacía la boca agua en las entorno merengue y si se lograba con dosis de romanticismo, mejor. De este modo, nació la política de fichajes de los “Zidanes y Pavones”.

Zinedine Zidane aterrizó en Concha Espina tras haber desembolsado 75 millones, el central y canterano Francisco Pavón se hizo con la titularidad en la zaga. Además, el lateral Raúl Bravo o el delantero Javier Portillo ascendieron al primer equipo.

Para colmo, el Valencia necesitaba adaptarse a la metodología de un nuevo entrenador, Rafa Benítez y el F.C. Barcelona estaba en plena decadencia. Los planetas parecían haberse alineado para que la parroquia madridista dejara un broche de oro para el Centenario.

Nada más lejos de la realidad, las decepciones comenzaron a asomar la cabeza durante los meses decisivos. La más dura de todas fue la del “Centenariazo”. La obsesión por ganar la Copa en su propio estadio para conmemorar los 100 años de historia eran brutales.

El olfato goleador prevaleció sobre la consistencia del juego, permitiéndose el lujo de superar las sucesivas eliminatorias ante equipos como el Rayo Vallecano o el Athletic Club. La final sería ante el Deportivo de la Coruña de Javier Irureta. Se respiraba una fiesta anticipada en la que los gallegos se convertirían en unos meros invitados.

Centenariazo | Deportivo de la coruña, Superdepor, Centenario
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Pero los azulones iban a vender cara su derrota. Además, ya llevaban una década amargando la existencia a los blancos en Riazor y los fichajes millonarios no les asustaban. Por lo tanto, presionaron cada balón, mientras que los de Vicente Del Bosque ejercieron una vulgar posesión. Los efectos fueron más que claros.

El Deportivo metió los dos tantos que le otorgaron la victoria al principio y al final de la primera parte. Raúl acortó distancias, pero no evitó el 1-2 final. Para colmo, la desconcentración primó en una Liga que acabó adjudicándose el Valencia de Rafa Benítez.

Tocaba centrar todo en la Liga de Campeones. Los partidos disputados en las dos fases de grupos dejaron muestra de la eficacia blanca en dichos torneos. Dormir los encuentros en 3/4 de campo y buscar la genialidad en ataque eran las bases. De este modo, pudieron remontar un resultado adverso al Bayern de Münich en cuartos de final y al F.C. Barcelona en la final.

La final fue ante un prometedor Bayer Leverkusen. El juego resultó ser toda una comparsa, hipotecando el resultado en la picaresca de Raúl, la capacidad superlativa de Roberto Carlos de centrar, de la mítica volea de Zidane y de un Casillas que resultó ser milagroso por accidente.

Este último fue relegado al banquillo. Cuentan las malas lenguas que dicha decisión respondió a una demanda de Fernando Hierro, circunstancia que pesó entre Casillas y Vicente Del Bosque durante años posteriores.

Sin embargo, el portero blanco ya estaba consolidado como meta titular después de haber superado el Mundial de Japón y Corea en 2002. Dicho torneo cautivó a Florentino Pérez que supo el ojo en un renacido Ronaldo Nazario. Su estelar actuación con Brasil y sus 8 goles junto a la relación pésima con quien era el entrenador en el Inter de Milán, Héctor Cúper, fue la gota que colmó el vaso.

Tras largas jornadas de negociación, fue fichado a pocas horas de que acabara el mercado de fichajes. Necesitó semanas de pretemporada hasta su debut ante el Alavés en el Santiago Bernabéu. Nada más salir, metió 2 goles en dos minutos.

Aquel fue el inicio de un año repleto de goles. Fue testigo de grandes exhibiciones por parte del conjunto blanco. Victorias contundentes como las cosechadas ante el Valencia (4-1), Deportivo (2-0) o ante el Athletic (3-1) en la última jornada reflejaron la enorme afinidad existente en la parte ofensiva entre Guti, Zidane, Ronaldo y Raúl.

Aquella fluidez en el juego podía manifestarse en una gran cantidad de encuentros. Sin embargo, la falta de intensidad defensiva se hacía vigente durante una gran cantidad de choques. Todo queda hipotecado al magisterio de Guti y Zidane con el balón y por supuesto, la velocidad y definición de Ronaldo en los metros finales.

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Partidos ante el Rayo Vallecano y Málaga en los que se ganaron 2-3, empate a 2 contra el Atlético o a 1 en San Mamés dejan evidencia de las lagunas y el deterioro de la “era Del Bosque”. Para colmo, bochornos como el 4-2 encajado ante la Real Sociedad o el 1-5 ante el Mallorca en Liga y 4-0 por los mismos en Copa alarman cambios para un futuro.

De este modo, a pesar de la 29º título de Liga y su condición de semifinalista en la Liga de Campeones, la directiva apostó por el despido de Vicente Del Bosque como entrenador y la marcha del capitán Fernando Hierro. Poco después, parte de la clase media, liderada por Makélélé y Fernando Morientes dejaron el club.

Se avecinaban cambios para continuar la modernización del club. El primero de ellos el fichaje del portugues Carlos Queiroz como entrenador, ayudante de Sir Alex Ferguson. Le siguió el inglés David Beckham, que cambió el esquema del equipo, perdiendo todo su equilibrio táctico. Para colmo, la pérdida del fondo de armario sería compensada con un grupo de canteranos que no estaban a la altura de los retos del equipo. Pero es otra historia que se contará en posteriores entregas.

 

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