Telefónica y su apuesta por el Motociclismo

Imagen vía: Motor1
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Las empresas multinacionales son un motor importante para la Economía del país y siempre buscan la continua innovación de sus prestaciones. Para ello, debe estar alerta ante los sectores que pueden impulsar su aumento del capital.

Telefónica es una de ellas que cogió el tren del Motociclismo allá por 1997. Su entrada al Campeonato coincide con su reciente privatización que tuvo lugar justo cuando José María Aznar llegó al poder ejecutivo de la mano del Partido Popular. Puso a su compañero de pupitre, Juan Villalonga, al frente de la compañía telefónica.

La empresa pasó a patrocinar la escudería española liderada por el bicampeón del mundo de 250 cc, Sito Pons. El catalán tenía contratado a dos pilotos españoles, Carlos Checa y Alberto Puig. Este último afrontaba su última temporada como piloto profesional con más pena que gloria tras la caída sufrida años anteriores en Paul Ricard.

Marca

Sin embargo, el propio Alberto acababa de iniciar una relación majestuosa con dicha marca. 1998 fue un año de transición para dicho sponsor. Carlos Checa realizó una sensacional temporada, quedando cuarto en la clasificación final e incluyendo una victoria en el Circuito del Jarama.

Pero la madre de las novedades no estaría en la categoría de 500cc, si no en las bases de la era de oro del Motociclismo español. Es cierto que pilotos como Sete Gibernau, Carlos Checa o Álex Crivillé habían demostrado que este deporte en España estaba a la espera de años de gloria. Pero había que preservar esta fuente inagotable de talento humano.

Al fin y al cabo, estos pilotos no iban a durar toda la vida. Para ello, Alberto Puig creó la Copa Movistar de promoción para 1999. Formaron parte de la primera edición pilotos como Joan Olivé o Dani Pedrosa. Este último no realizó una prueba de selección excelente pero el propio Alberto encontró una nobleza y un afán de aprendizaje que no se podía olvidar.

Era su apuesta, al igual que Ángel Nieto hizo lo propio con Emilio Alzamora en el Campeonato del Mundo de 125cc. El 12+1 era uno de los partidarios de que el Motociclismo español no se extinguiera. Por tanto, optó por darle una oportunidad al propio Emilio que no había terminado satisfecho de su experiencia en 250 cc. Le acompañaría Gelete Nieto, hijo del propio Ángel.

Se esperaba que la dupla Ángel-Emilio diera sus frutos. La apuesta salió cara hasta el punto de conseguir el Campeonato del Mundo de 125cc en 1999. Curiosamente, el ilerdense no ganó ninguna carrera, demostrando la importancia de la regularidad en el devenir de las pruebas.

Logró diez podios y siempre estuvo entre las seis primeras posiciones de carrera. Bueno, debemos exceptuar dos caídas. Sufrió una en Welcom (Sudáfrica) que le dejó con 0 puntos y otra en Phillip Island (Australia). En este caso, levantó la moto y pudo continuar. Era 16º y su compañero de equipo, Gelete, hizo labor de equipo, dejándole pasar a escasos metros de la bandera a cuadros.

Red Bull

Aquel punto resultó primordial para llevarse el entorchado. Cabe recordar que Emilio se quedó a un punto de Marco Melandri y él no había ganado ninguna carrera. Sin duda, aquel título había dejado servido en bandeja de plata un caldo de cultivo para el Motociclismo español.

Esta afirmación no se puede afirmar por la edad del propio Alzamora. Cabe recordar que Iba a cerrar el milenio a los 27 años y en la categoría de 125cc. El gigante español tenía puesto los ojos de cara al próximo lustro.

Para empezar, Telefónica deja de patrocinar al equipo de Sito Pons y pasa a una marca oficial, concretamente a Suzuki. Mientras tanto, Alberto Puig se convierte en el CEO de una estructura del Campeonato de España de Velocidad junto a los adolescentes Joan Olivé, Raúl Jara y Dani Pedrosa.

La apuesta se había convertido ambiciosa. Tocaba enganchar a un público mayoritariamente enganchado a la televisión. Este hecho impulsó la realización de Spot publicitarios bajo el lema “espíritu Telefónica Movistar”. 

La idea era emular cómo Repsol había apostado por el deporte, ayudando que Alex Crivillé fuera Campeón del Mundo o como la marca de cerveza italiana Nastro Azurro había apoyado la carrera de  Valentino Rossi hasta su llegada a 500cc.

El efecto dejó sensaciones muy positivas. Kenny Roberts Jr se proclamó Campeón del Mundo del 500cc, devolviendo a Suzuki a la gloria. Peor suerte tuvo Emilio Alzamora que no pudo renovar el título. Se tuvo que conformar con la tercera plaza y con dos victorias en Jerez y en el trazado luso de Estoril.

Pasión por la Velocidad

Mejor fortuna que el catalán corrieron los mirlos de Puig en el CEV. Olivé quedó primero, Jara fue segundo y Pedrosa acabó cuarto en la Clasificación General. Sin duda, el botín había resultado satisfactorio para seguir aspirando a cotas más altas.

Había que dar otro salto de calidad en el año 2001. Para ello, Telefónica, Movistar y Honda se aliaron con Fausto Gresini. Crearon un equipo en 250cc, contando con el japonés Daijiro Kato y Emilio Alzamora. El puesto del catalán en 125 cc lo copó Toni Elías junto a dos debutantes: Pedrosa y Olivé.

Por otro lado, Suzuki rescató a Sete Gibernau junto al propio Roberts. La marca nipona no renovó título y tuvieron un 2001 y un 2002 para olvidar. La victoria del propio Sete en Cheste como homenaje al 11-S fue una de las únicas alegrías.

Sexto Anillo

Los frutos se estaban empezando a ver en las categorías inferiores. Daijiro Kato se proclamó Campeón del Mundo en la categoría del medio litro logrando 11 victorias de 16. También hubo resultados satisfactorios. Toni Elías quedó tercero en 125cc, cosechando sus primeras victorias y Dani Pedrosa acabó como rookie del año (octavo). Incluso se permitió el lujo de lograr dos podios.

Tanto Toni como Dani dieron otro salto adelante en 2002. Elías luchó por el Mundial junto a un Fonsi Nieto que se quedó subcampeón cuando antepuso su carácter mediático al momento deportivo. Por otra parte, Pedrosa finalizó tercero en la clasificación general.

Había que tener unos éxitos en MotoGP directamente proporcional al de los canteranos del proyecto. Para ello, Telefónica dejó Suzuki y se unió al equipo Gresini de la categoría reina. La dupla la formarían dos pilotos en un gran estado de forma como Sete Gibernau y Daijiro Kato.

El japonés era la principal apuesta de HRC y de Fausto, pero el muro del circuito Suzuka acabó con su vida en la primera cita de la temporada 2003. Sete Gibernau asumió su pérdida como un plus de fuerza para dar lo mejor de sí mismo durante dicha temporada y el año 2004. Sumó ocho victorias y dos subcampeonatos, disputándole el título al mejor Rossi.

Dani usó la misma convicción que Sete para ganar en 2003 el Campeonato del Mundo de 125cc. Pero su mayor heroicidad tuvo lugar en 2004. Venía de sufrir una grave lesión en el GP de Australia del año anterior. Estrenó una moto de 250cc a pocas semanas del inicio del Mundial y para colmo, gana en su primera cita del certamen. Su regularidad y la ayuda de su compañero Hiroshi Aoyama resultaron de vital importancia.

RTVE

De este modo, el de Castellar del Vallés lograron el objetivo que se le resistieron a Fonsi Nieto (segundo en 2002) y Toni Elías (tercero en 2003). El salto a MotoGP lo tenía a la vuelta de la esquina, pero aún no tenía la envergadura física necesaria. La compensaba con su finura, permitiendo que realizase un 2005 espectacular en término de victorias y podios.

Sin duda, el relevo de Sete Gibernau estaba más que definido. Pero no sería de la mano del equipo Movistar. El gigante español dejó la competición tras un 2005 lleno de errores y caídas de un Gibernau ansioso por ganar.

Diario AS

De este modo, Pedrosa pasaría a ingresar en las filas del Repsol Honda, pero nunca olvidaría como Movistar fue el gigante encargado en permitirle entrar en un mundo tan caro a pesar de pertenecer a una familia de clase media.

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