Mercedes y su ascenso a la gloria (Parte III)

Cómo el equipo germano consiguió salir de la zona media y arrasar en la F1

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El equipo Mercedes había dado el salto definitivo a la gloria en la temporada 2013. Faltaba el título y 2014 llevaría una batería de cambios como reflejo de su entrada al mundo de los motores híbridos. Al igual que cinco años antes, Ross Brawn se mostraba como una de las personas más acertadas a la hora de interpretar los cambios reglamentarios.

Además, gozaba de un staff combinado con viejas glorias como Niki Lauda o Paddly Lowe junto a un referente empresarial como Toto Wolff. Sin embargo, parecía que el propio Ross no tendría cabida en ese equipo. La cúpula del equipo germano apostaba por el reparto de las principales responsabilidades, mientras que Brawn optaba por el control absoluto.

Pero la estructura mantendría la mentalidad impuesta años atrás por el británico. A principios de aquel año 2014, Paddy Lowe confesó a la opinión pública que el cambio reglamentario podría suponer una oportunidad para Mercedes. Nico Rosberg llegó a confesar que se podría romper el status quo impuesto por Red Bull.

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La principal novedad fue la introducción de motores de 1.600 cc V6 con turbo y caja de cambios de 8 marchas. Debía consumir un máximo de 100 litros de combustible por carrera, disponiendo de dos motores eléctricos adicionales.

El primero actuaría como un generador que aprovecharía los gases del tubo de escape para ganar energía y el otro de la energía liberada durante la frenada. Además, también se adoptó un techo de costes global.

El equipo había heredado la mentalidad de un Ross Brawn que pondría su futuro en vistas a formar parte de la cúpula de la Fórmula 1. También tocaba hacer homenaje a un Michael Schumacher que había sufrido un grave accidente esquiando a finales del año 2013. A día de hoy, continúa peleándose entre la vida y la muerte.

Presentó su flamante Mercedes W05 Hybrid en los primeros test disputados en Jerez. Durante las cuatro jornadas de pretemporada, se mostró como el equipo más competitivo en términos de potencia y fiabilidad. Le secundó Williams, que había comenzado a montar motores Mercedes. Sin duda, la impronta de Toto Wolff no había pasado inadvertida.

La oposición se había dilapilado. Ferrari había sacado una fiabilidad de notable, pero la potencialidad de sus prestaciones dejaban que desear. Pero la nota negativa la dio el equipo Red Bull y sobre todo, el propulsor Renault.

No obstante, tocaba transformar los resultados en pista. Australia sería la primera cita del Campeonato. Marcaría una prueba de fuego para los equipos. Lewis Hamilton marcó la pole, pero sirvió de poco puesto que abandonó a las pocas vueltas por problemas de potencia. Por otro lado, Sebastian Vettel vio agravadas las carencias de su monoplaza en forma de abandono.

Nico Rosberg tenía el camino allanado, logrando una victoria aplastante. Le secundó Daniel Ricciardo, pero quedó descalificado por irregularidades en el peso del bólido. De este modo, McLaren exprimió el eficaz propulsor Mercedes gracias a una segunda plaza de Kevin Magnussen y una tercera de Jenson Button.

A partir de ese momento, Lewis Hamilton puso el turbo logrando cuatro victorias consecutivas. Entre ellas, tuvo un mano a mano espectacular con su compañero Nico en Bahréin. Una vez más, la marca germana era testigo de dos pilotos que peleaban sin cesar por el título al igual que en 2007.

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Sin duda, pequeños detalles marcarían la diferencia y sobre todo, la rivalidad podría extenderse más allá de la pista. Incluso entre Nico y Lewis que les unían una amistad desde las categorías inferiores. Habiendo llegado al verano, los abandonos y las carreras caóticas como Canadá, Hungría o Gran Bretaña comenzaron a asechar.

Hamilton se retiró en Montreal y a Nico le ocurrió lo mismo delante de la afición de Hamilton, Silverstone. La lucha por el título estaba inmerso en una olla a presión de cara a la segunda parte del Campeonato. Spa era un trazado caracterizado por altas rectas que favorecen a unidades de potencia eficientes.

De este modo, la superioridad de los de Brackley se incrementó en la cita belga. Los dos pilotos dominaron el fin de semana con mano de hierro hasta que estalló la tormenta. Nada más comenzar la prueba, Nico se tocó con Hamilton, provocando el abandono del británico. El teutón se vio obligado a realizar una remontada épica hasta la segunda plaza.

Al igual que en la cita inaugural de Australia, el 44 sacó toda su rabia tras haber abandonado. Obtuvo cinco victorias consecutivas desde Monza (Italia) hasta Austin (Estados Unidos). El bicampeonato estaba cerca, pero Rosberg no iba a darse por vencido con facilidad.

Venció en Brasil un duelo titánico ante su compañero. La batalla no perdonó ninguna milésima. Pero más dura sería el asalto final en Abu Dhabi. En aquel año, la última carrera de la temporada suponía sumar el doble de puntos.

Hamilton le sacaba 25 puntos a Rosberg. Así que, una victoria del pequeño de los Rosberg le daba el título si su compañero de garaje acababa en cuarto lugar. Pero nada le salió como esperaba. Nico realizó una pésima arrancada y posteriormente, sufrió una gran pérdida de potencia que le relegaron a la 14º plaza final.

Por lo tanto, Yas Marina veía proclamarse Campeón del Mundo a Hamilton. Mercedes había conseguido un título por el que comenzó a pelear en la sombra allá por el año 2010. Sin duda, fue la mejor forma de homenajear a un Michael Schumacher que comenzó la batalla más importante de su vida.

Pero su legado había calado en la estructura. Una vez logrado el primer entorchado. Tocaba iniciar una nueva hegemonía, pero ya había nacido la competencia atroz que buscase batir al nuevo gigante. Williams estaba a merced del nuevo emperador puesto que contenía una unidad de potencia similar en su condición de cliente.

Había quedado vigente la influencia de la unidad de potencia en el monoplaza. Tocaba correr como si no hubiera un mañana en el desarrollo de las prestaciones de los diversos equipos en la nueva reglamentación.

Fernando Alonso protagonizó un efecto dominó en esta carrera. Dejó Ferrari tras varios años abonado al podio y determinadas victorias, pero sin el tricampeonato deseado. Para sorpresa de propios y extraños, decidió volver a McLaren, equipo con el que terminó enemistado a finales de 2007.

La razón no era otra que formar parte de una nueva dupla que se iba a formar con Honda. Paradójicamente, el gigante nipón quería acabar con el equipo que se forjó como ganador usando los cenizas de su anterior fracasado proyecto. Además, la escudería británica acabaría con el equipo que se hizo con parte de sus recursos que le permitieron luchar por victorias en la década anterior.

Por otra parte, Ferrari no había pasado de la gloria al infierno. Pero los de Maranello no podían estar tanto tiempo sin saborear un título. La marcha de Fernando supuso atar a Sebastian Vettel. El alemán era el elegido como potencial sucesor de Michael Schumacher. Tenía cuatro títulos mundiales y el horizonte era batir a su compatriota en la escudería que le vio convertirse en mito.

Red Bull perdía a uno de sus principales valedores de su proyecto. Pero se negaba a ser la comparsa en la que acabaron convirtiéndose Benetton o Renault en años anteriores. Es cierto que el propulsor galo había dado señas de debilidad ante sus competidores.

Pero los de Milton Keynes tenían fijada una estructura basada en pilotos procedentes de su programa que supondrían bajos costes en plena salida de la crisis económica, pero que tenían potencial. En consecuencia, Daniel Ricciardo pasó a ocupar el liderazgo del equipo tras haber realizado un majestuoso 2014. Le acompañaría Danil Kyvat que cumplió con nota en su debut con Toro Rosso. Mientras tanto, los asientos en el equipo filial pasarían a estar formados por dos rookies, Max Verstappen y Carlos Sainz.

Sin duda, el paddock olía el fin de una era y el inicio de una nueva generación. Pero mientras se asentaban los cimientos, Lewis Hamilton se proclamaba tricampeón en 2015 sin despeinarse. Nico Rosberg no se mostró especialmente competitivo. Incluso peligró el subcampeonato gracias a la gran labor de Sebastian Vettel durante su primer año como piloto de Ferrari. Obtuvo tres victorias, pero aún lejos de las flechas de plata.

Peor le fueron las cosas a McLaren y Red Bull. Los de Wooking realizaron un esperpento de temporada en la que primaron las promesas falsas e insaciables abandonos. Mejor trabajo realizó Red Bull que bajó hasta la cuarta plaza en constructores, pero construyéndose paulatinamente.

Daniel Ricciardo y Danil Kyvat llegaron a pisar el podio y las sensaciones mostradas por Max y Carlos en Toro Rosso invitaban al optimismo. Pero las relaciones con el propulsor que le ayudó a ganar los cuatro títulos estaban al borde de la ruptura.

Honda era una posible alternativa, pero su debut había sido esperpétnico. Por otra parte, Ferrari y Mercedes no eran partidarios de motorizar a un potencial opositor. Finalmente, le tocó seguir con el fabricante francés, pero con la nomenclatura de uno de sus sponsors, Tag Heuer.

Al año siguiente, se perfiló como el segundo mejor equipo. Daniel Ricciardo volvió a dar su mejor nivel, obteniendo la tercera plaza final. Max Verstappen acabó siendo su compañero de equipo y siguió dejando entrever su talento ganando su primera carrera en España y logrando un par de podios.

Pero quedaba lejos el equipo Mercedes en una temporada 2016 que fue el duelo esperado entre sus dos lanzas. Nico Rosberg comenzó acumulando victorias consecutivas aprovechando la ligera desconexión de su compañero durante la primera parte de la temporada.

Además, quedaron episodios para la Historia como el accidente causado entre ambos en los primeros compases del Gran Premio de España. Tampoco podemos olvidar el choque sufrido en los últimos metros del Gran Premio de Austria que acabó con victoria de Hamilton y con un derrotado Rosberg.

Al igual que en 2014, la batalla se iba a determinar por pequeños detalles. Rosberg volvió del parón sumando tres victorias consecutivas en Bélgica, Italia y Singapur. Pero un cúmulo de circunstancias le obligó a remontar en Malasia. Parecía que Hamilton podría apretar la lucha por el título. Nada más lejos de la realidad, su motor dijo basta durante el último tercio de carrera, restando sus opciones para el tricampeonato.

@nico_rosberg

En aquel momento, la presión sobre Nico se volvió superlativa. Faltaba acabar la gira americana y no podía fallar. Su prudencia imperó en las últimas pruebas abonándose a la segunda posición y acabó logrando su primer título mundial.

Días después de haber tocado la cima, anunció su retirada de la competición. El asiento que dejó libre quedó muy codiciado. Pero podría tratarse de un regalo envenenado. Los quebraderos de cabeza del staff durante la lucha interna durante el inicio de la era híbrida eran incesantes.

Cabe destacar que Red Bull y Ferrari gozarían de mejores prestaciones en las próximas temporadas. Por tanto, la labor de equipo debía ser meticulosa. Para ello, se optó por Valtteri Bottas como segundo piloto de Mercedes.

Desde 2017 hasta ahora ha quedado relegado a llevarse las migajas que gana Hamilton en su enfrentamiento a Sebastian Vettel, principal rival. Pero el 5 de Ferrari ha mostrado síntomas de decadencia. Los subcampeonatos obtenidos en 2017 y 2018 han quedado bañados en errores de concentración y sobre todo, faltas de respeto hacia la autoridad pertinente.

Para colmo, el año 2019 supuso la sentencia definitiva a su trayectoria profesional. La llegada del joven Charles Leclerc ha acabado con su prestigio en Ferrari. El monegasco comenzó como segundo piloto del equipo y acabó conquistando a su afición derrotando en un un cuerpo a cuerpo espectacular a Hamilton delante de los tiffosi italianos.

Es cierto que Lewis aprovechó la lucha interna en la escudería trasalpina para lograr el sexto título con gran solvencia. Pero aquella cita en Monza junto a la sustancial mejora de Red Bull gracias a la gran labor de Honda en los últimos años hacen entrever una nueva dinastía. ¿Quién será el nuevo rey? Comenzaremos a saberlo a partir de la próxima semana en Austria. 

1 Comentario
  1. Diego Olguín dice

    Simplemente genial. 🙂

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