Javier Beirán, caso abierto en un Granca sin “capitán”

La decisión de Porfi Fisac de apartar al madrileño hasta nueva orden de la dinámica del primer equipo del Herbalife Gran Canaria ha abierto un cisma en la prensa y en la afición claretiana que no debemos de permitir que siga enconándose con el transcurso de los días

ACB Photo / F. Robledano
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La crisis deportiva que vive el Herbalife Gran Canaria esta temporada, con un balance de 1-7 en cuanto a resultados deportivos en la Liga Endesa, han desatado la Caja de Pandora en un club que desde que tocó techo clasificándose para la Euroliga, no ha dejado de caer en las últimas temporadas.

Apuesta de la dirección deportiva por Willy Villar

La apuesta firme de Willy Villar por Porfi Fisac al frente del primer equipo claretiano es evidente, tal y como recalcaba el propio director deportivo del Gran Canaria en una entrevista telemática concedida al equipo de Pickandrolleando, antes del viaje a Tenerife.

Las razones de la dirección deportiva pueden gustar más o menos, pero cierto es que se fundamentan en la trayectoria de un entrenador con experiencia y que en las dos últimas temporadas sobre todo, demostró su calidad llevando al Casademont Zaragoza a cotas impensables hasta hace poco.

El talante de Porfi Fisac

Que el discurso de Fisac es populista tampoco creo que se le escape a nadie, porque lo que hoy afirma de Gran Canaria, ayer lo hacía en referencia a Zaragoza y anteriormente a Donosti; lo cual no es malo, ni mucho menos, porque como buen profesional, se debe desde el primer al último día al club que le paga, que no es otro que nuestro Herbalife Gran Canaria.

La mejoría lograda en las últimas semanas con sus retoques en la pizarra no han conseguido de momento bastar para invertir la dinámica de derrotas del equipo, pero quizás lo más preocupante no sea ya tanto la inercia a la deriva deportiva del equipo, sino el incendio que se está propagando como la pólvora en un vestuario en el que Della Valle ya pegó la espantada por desacuerdos con el entrenador y en el que Javier Beirán se encuentra apartado del primer equipo por decisión del propio Fisac, que asumía en el día de ayer tal decisión como propia.

Un Javier Beirán lejos de su mejor nivel

Cierto es que el madrileño desde su fichaje la temporada pasada no termina de llenar el ojo de una afición que esperaba mucho más del campeón del mundo, de un jugador al que sufrimos las últimas temporadas como uno de los referentes principales del Canarias; pero tampoco es razonable apartarle del equipo argumentando que ven de manera diferente la capitanía del equipo.

Si Beirán no encaja en el sistema de juego de Porfirio Fisac, no creo que sea necesario apartarle de la dinámica del primer equipo, bastaría con retirarle la capitanía y si no se cuenta con él, pactar una salida del club, porque Javier Beirán es el primer interesado en seguir jugando y más con unos JJOO a la vuelta de la esquina.

Imagen de La Provincia

¿Una prensa “jodida” por su no destitución?

Lo que si está claro es que ni Moisés Rodríguez, quien reconoció públicamente su error por una información sobre la destitución del actual técnico del Granca, ni el resto de la prensa grancanaria, desean por ninguna razón extradeportiva la destitución ni de Fisac, ni de ningún otro entrenador claretiano en el pasado. Las alabanzas o las críticas vertidas hacia el juego del equipo, son lo que son y no están personalizadas en la persona que en cada momento dirige los designios del equipo, ni por muy bueno, ni por muy malo que se le pueda considerar.

Las herencias también pesan en contra

La falta de veteranía a la que Porfirio Fisac hacía referencia en la rueda de prensa, entiendo que se refería a un equipo con la experiencia de convivir con el handicap de la insularidad y al que ya el propio Aíto García Reneses, hizo referencia con su célebre proclama de que había tenido que aprender a entrenar en los aviones, por los interminables desplazamientos del equipo durante la temporada.

Esa ausencia de jugadores que conozcan la idiosincrasia del club no es culpa ni de Porfi, ni de Willy Villar, que se encontraron con la desnaturalización del vestuario tras la salida de los dos últimos grandes capitanes: Báez y Oliver; a la que se unía este curso la de dos jugadores como Rabaseda y Paulí.

Llama la atención que uno de los dos jugadores que sí conocen a fondo la casa amarilla por dentro, sea el propio Beirán que ahora es apartado por su decisión unilateral.

Los problemas en el juego del equipo y la apuesta por la cantera

Poner la responsabilidad de la mejora del juego interior del equipo en las manos de Balcerowski y Diop, no parece ser la mejor de las ideas, otra cosa es que por falta de dinero en las arcas del club, le estén dando a elegir entre un cinco poderoso o la elección de un exterior que sea capaz de aportar puntos y una dirección de juego inexistente hasta el momento, salvo en flashes aislados de Albicy, cuando el propio Fisac decidió prescindir de Omar Cook, el mejor asistente de la competición en los últimos años y un jugador capaz de mover al equipo con coherencia.

Amenazar veladamente con la posibilidad de jugar con los chicos del LEB Plata también sobra, porque aquel canterano que tire la puerta no habrá otro remedio que ponerle, pero no por el mero hecho de ir contra los veteranos, sino porque se lo habrá ganado con su trabajo y su esfuerzo.

Unidad para salir del pozo

Está claro que la única manera de salir del pozo en el que se encuentra el equipo en estos momentos es con trabajo, algún retoque en la plantilla y con unión del vestuario en torno a un entrenador que demuestre con hechos y no solo con palabras que es capaz de sacar el mayor rendimiento al equipo, porque ya no se trata de ser resultadista o no, sino que por el camino que llevamos, las victorias no vendrán y el equipo deberá de preocuparse realmente por un posible descenso a la LEB Oro.

Todos queremos que el Granca gane, cuanto más mejor y si es con Fisac en el banquillo será una buena señal, pero humildemente pienso que debe recapacitar sobre algunas decisiones que lejos de apagar el fuego, está avivando las llamas con gasolina.

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