Manuel Juliá y su adicción a ganar a los Molinos de Viento

Artículo de opinión sobre el nuevo éxito que está experimentando el escritor manchego

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La pandemia actual está permitiendo identificar cuáles son los periodistas que están dando la talla en unas circunstancias complicadas, tal y cómo han demostrado comunicadores del calibre de Vicente Vallés o Iker Jiménez, entre otras personalidades, a la hora de informar sobre como está transcurriendo este horrendo año 2020.

Mientras tanto, también tenemos escritores que pulen su propio diamante en tierra de nadie y un ejemplo de ello es Don Manuel Juliá Dorado, malabarista de las letras en cualquier campo que se precie. Meses atrás, recordamos en Tercer Equipo uno de sus mayores éxitos literarios al haber escrito el primer libro centrado en la victoria de la selección española de fútbol en el Mundial de Sudáfrica 2010. En una de sus múltiples entrevistas concedidas, confesó que había sido el único libro que le otorgó grandes recompensas económicas.

Pero tal y cómo dijo Jordi Sierra i Fabra en su comparecencia en el programa BBVA: Educamos juntos allá por 2019: “el Arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo” , y Manuel siente la Literatura como una vía de conocimiento del ser humano en su faceta más sensible que se precie. Al mismo tiempo, no pierde su fidelidad al honor que supone ser un manchego apasionado de las aventuras de Don Quijote y Sancho Panza, mentalidad que le la llevado a ganarse el beneplácito de la crítica literaria y periodística, entre la que se incluye Mediaset, por su libro Que nadie te diga que no luchaste contra los molinos de viento.

Juliá busca las causas de los héroes actuales | Noticias La Tribuna de  Ciudad Real

Dicho título cuenta la historia de héroes anónimos que consiguen tales hazañas factibles para seguir creyendo en la bondad humana como pueden ser un padre cruzando el océano  para rescatar a su hija de las garras de una secta, una anciana que lucha por la reinserción social de presos, o un deportista de élite que tiene la valentía de hacer pública su homosexualidad, entre otras historias.

Sin duda, toda una gran muestra sobre como el Periodismo puede verse engrandecido a través del arte literario que lleva plasmando Manuel Juliá desde sus 16 años como si del mismísimo Rafael Nadal se tratase a través de una raqueta. Puede ser que “hacer deporte le resulte aburrido” al mismo Manuel, pero tenemos claro que el afán de superación lo lleva en las venas porque no es fácil llegar al cénit de tu vida a los 66 años, pero más complicado es hacerlo sin mostrar delirios de grandeza en un mundo cada vez más superficial. Mientras tanto, toca aprender de un gran maestro que pretende seguir respirando de su segundo oxígeno que no es otro como la Literatura. Es lo que tiene encontrarse en un país que no solemos dejar hablar.

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