Indagando en las batallas quijotescas ganadas por Manuel Juliá

Análisis de la repercusión del libro del escritor manchego

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Manuel Juliá ha tenido un año satisfactorio si nos ceñimos al panorama literario, y muy a pesar de encontrarnos en un 2020 extremadamente complicado debido a la pandemia generada por el coronavirus. Su libro Qué nadie diga que luchaste contra los molinos de viento le ha permitido volver a tener un billete hacia la degustación rápida, pero eminentemente jugosa y adictiva de la fama, permitiéndole aparecer en diversos programas de Mediaset, lugar en el que se ha emitido un programa para plasmar todas esas historias plasmadas en dicho título literario.

Sin duda, se trata del trabajo que hace todo periodista, pero Manuel ha vuelto a mantenerse fiel a su afán de tirar de originalidad en sus escritos, ya que ha vuelto a catalogarse como un intelectual dispuesto a romper esquemas. Si te sumerges en su prosa, observas como el Periodismo y la Literatura se fusionan, otorgando a historias tan reales como la vida misma con un toque novelesco con acentuados fines pedagógicos.

Manuel Juliá Dorado (@ManuelMjulia) | Twitter

Al fin y al cabo, narran historias que otorgan grandes lecciones de vida, como pueden ser el premio a la superación por parte de Justo, al coraje cuando Alberto quiso encontrar a su hija secuestrada por una secta, a la supervivencia cuando estás muerto en vida por parte de su padre y por supuesto, el de ganar a gigantes en conseguir pequeños logros, como puede ser la puesta en escena de un centro sanitario de atención a personas con anorexia, entre otros hitos.

La calidad literaria del libro y del programa queda fuera de toda duda, ya que cuenta con la presencia de un autor lleno de experiencia que mejora como el buen vino, y no es para menos, cuenta con unas pocas ferias Fenavin a sus espaldas. No obstante, la capacidad ético-cívica del ser humano puede encontrarse en entredicho si nos percatamos de que sacar a escena historias cotidianas de la vida misma quedan excesivamente romantizados ante su escasa presencia al exterior. Porque luchar contra Molinos de viento es nuestro oxígeno, y es lo que debe ponerse a escena cada minuto, y no memes trending topic. Gracias Manuel por haber transformado lo cotidiano en ordinario.

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