De Polonia a Italia

Foto: Interia Sports.
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Zbigniew Boniek fue un futbolista polaco que triunfó en la Juventus entre 1982 y 1985. En su ciclo en el equipo de Turín formó una buena pareja futbolística con el talentoso Michel Platini. Luego de su etapa en la Vecchia Signora, mantuvo su estadía en Italia ya que firmó con la Roma. Además, con la selección de Polonia disputó tres Mundiales.

En 1973 comenzó en Polonia la carrera del volante Zbigniew Boniek, precisamente en el Zawisza Bydgoszcz. Luego en 1975 se marchó al Widzew Lodz en donde cumplió una gran actuación. En los Rojos disputó 194 encuentros y convirtió 59 tantos hasta 1982. A su vez ganó dos ligas polacas en 1981 y 1982. Su cambio de casaca le sirvió para estar en la órbita de la Selección ya que en 1978 jugó su primer Mundial, en la Argentina.

En el grupo 2, en los cotejos ante Alemania Federal y Túnez jugó unos minutos en reemplazo de Lubanski. Sin embargo, se ganó su lugar en la formación titular cuando marcó dos tantos en la victoria contra México por 3 a 1. En el Grupo B continuó con su titularidad, pero Polonia sufrió dos derrotas contra Argentina y Brasil. Solamente pudo vencer a Perú por 1 a 0 y los pocos puntos que sumó no le fueron útiles para avanzar a las Semifinales.

Después de esa experiencia, retornó al Widzew Lodz en donde pudo cumplir sus sueños de salir campeón, con dos ligas. Con estas alegrías, la ilusión por participar de un nuevo Mundial, en España, estaba muy cerca. En la célebre cita futbolística, el mediocampista fue titular en los empates 0 a 0 contra Italia y Camerún, en el Grupo 1. También fue de la partida en el triunfo contra el seleccionado peruano por 5 a 1 en donde marcó un tanto y logró la clasificación en la segunda fase.

Más tarde, en el Grupo A de esa ronda, volvió a ser titular en la victoria frente a Bélgica por 3 a 0 y anotó un gol. En su último compromiso en esa instancia igualó 0 a 0 con la Unión Soviética y selló su pasaje a las semifinales. Su sueño por pasar a la final del Mundial llegó a su fin porque el seleccionado italiano le ganó por 2 a 0. Igualmente, su despedida no fue tan dura porque en el compromiso por el tercer puesto venció por 3 a 2 a Francia.

Boniek junto a Platini en la Juventus / Cezary Krzyżak

Después de participar con éxito de su segunda Copa del Mundo, se incorporó a la Juventus de Italia. En su primera temporada en la formación de Turín, entre 1982 y 1983, jugó 27 partidos y anotó cinco tantos en la liga italiana. A su vez dio cinco pases de gol. En esa campaña la Juventus se transformó en el escolta del campeón, la Roma, y se clasificó a la Recopa de Europa. Mientras tanto, pudo levantar la Copa Italia al vencer en la final al Verona por 3 a 0. En ese torneo, disputó 12 cotejos, marcó tres tantos y entregó dos asistencias de gol.

Más tarde en su segundo año en el Calcio, disfrutó de tres nuevos títulos. Por un lado, el certamen local, en donde volvió a jugar 27 duelos y convirtió tres tantos. En esa temporada tuvo recordados triunfos contra el Udinese y el Ascoli. El elenco turinés consiguió 43 puntos, al obtener 17 victorias y nueve empates. Solamente sufrió cuatro derrotas. Además, se coronó campeón de la Recopa de Europa y la Supercopa de Europa. No obstante, en la Copa Italia disputó seis partidos y anotó dos tantos.

En su tercera temporada no pudo repetir la vuelta olímpica en la liga italiana ya que logró el sexto lugar de la tabla de posiciones, pero tuvo otro festejo importante: la Liga de Campeones. En el torneo italiano disputó 26 partidos y convirtió seis tantos. Mientras tanto en la gran competencia europea jugó nueve cotejos, anotó un gol y lanzó dos asistencias. Luego de conseguir el prestigioso título, se despidió de la Juventus y se marchó a la Roma.

En la alineación romana no pudo mantener la sana costumbre de ganar, pero se quedó con el segundo puesto del Calcio de 1985/86 que atrapó la Vecchia Signora. En ese certamen disputó 29 compromisos y marcó siete goles. Los triunfos más recordados de ese ciclo fueron contra el Atalanta y el Avellino. Con más experiencia llegó a su tercera participación de un Mundial de fútbol. México fue su última estación.

Boniek en un partido con la selección polaca / East News

En el grupo F, Boniek formó parte del ataque polaco en el empate 0 a 0 ante Marruecos, en el triunfo contra Portugal por 1 a 0 y en la caída frente a Inglaterra por 3 a 0. Finalmente su último cotejo en la Copa del mundo fue en los Octavos de final ya que Brasil derrotó a Polonia por 4 a 0. Luego de esa experiencia, retornó a la formación romana en donde jugó 26 partidos y convirtió cuatro tantos en el torneo italiano. En la liga el triunfo más contundente fue cuando derrotó al Udinese por 4 a 0. En el final de ese certamen la Roma se quedó en el séptimo puesto con 33 puntos. A su vez en la Copa Italia, disputó seis compromisos y anotó cuatro goles y se despidió en los octavos de final ante el Bologna.

En su última temporada como futbolista, entre 1987 y 1988, en la liga italiana volvió a tener un buen registro de goles ya que convirtió seis tantos en 21 partidos. En ese certamen la mejor victoria fue ante el Pescara porque lo superó por 5 a 1 y alcanzó un destacado lugar en el calcio porque se ubicó tercero al sumar 38 puntos. Por esta buena etapa el combinado romano se clasificó a la Copa de la UEFA.

Mientras tanto en la Copa Italia, participó de tres partidos y marcó un gol pero el Empoli le puso un freno en octavos de final.  El 1 de septiembre de 1988 culminó su gran carrera como jugador y unos más tarde fue vicepresidente de la Asociación polaca de Fútbol. Además, en 2002 tuvo un breve paso como entrenador en la selección polaca. En su ciclo como mediocampista de la Juventus Boniek dejó una imborrable huella junto a Platini, por ello su nombre quedó sellado en la era de oro del fútbol italiano.

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