Regreso al efecto Venturi, una pequeña historia de los autos que se pegan al pavimento

No es la primera vez que la Fórmula 1 acude al efecto suelo ¿Qué se busca?

The Cahier Archive
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Colin Chapman, fundador y jefe de equipo del equipo Lotus siempre había buscado romper con el principio de que “a mayor potencia, mayores prestaciones, más victorias”.

Durante años había luchado con Ferrari, y más que a menudo había derrotado a los italianos con su concepto de ingeniería al límite: Más ligero, más eficiente, más ágil y con mejor frenada.

Sin embargo, después de una década dorada en los 60’s y principios de los 70’s, para 1975 El Team Lotus languidecía en la séptima posición. 

Pero a mediados del 76 Chapman encontraría inspiración en las alas del legendario cazabombardero de la Segunda Guerra Mundial, el De Havilland “Mosquito”.

Comprendió que si aplicara dicha idea “a la inversa” el resultado en empuje sería enorme.

No solo eso, un ala invertida a una distancia mínima del piso provocaría un efecto Venturi, acelerando el aire conforme se comprimía en la parte de la cúspide, provocando un punto de baja presión a su salida, lo cual literalmente aspiraría al auto al asfalto.

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El golpe de inspiración de Chapman se encarnó en el Lotus 78, un auto que aún arranca suspiros por sus líneas y colores icónicos.

Los competidores de entonces fueron tomados por sorpresa cuando Mario Andretti ganaba apenas en la cuarta carrera del año, hecho que repetiría tres veces más.

Solo perdiendo el campeonato por la poca confiabilidad del nuevo motor Cosworth que sucumbiría en no menos de 5 de las 17 pruebas de ese año. Aún así, Andretti consigue el 2o. puesto de la clasificación general. 

El año siguiente el Lotus 78 sigue siendo suficientemente competitivo para alcanzar 4 podios en las 6 pruebas donde participa, dos de ellas victorias.

A partir del GP de Bélgica, es sustituido por el definitivo Lotus 79 que regala a Chapman sus últimos títulos de pilotos y constructores.

El desarrollo de los autos de ‘Efecto Suelo’, como se les bautizó, fue igual de turbulento e inestable que el elemento mismo que intentaba dominar.

Debemos recordar que en los setentas las computadoras todavía ocupaban cuartos enteros y sus cálculos eran tan crípticos como las interrogantes que se les proponían.

Las ecuaciones se hacían sobre el escritorio, los dibujos sobre la mesa y el “desarrollo” en sí era un muy largo ejercicio de ensayo y error.

Los refinamientos de Lotus se vieron reflejados en la primera evolución del Lotus, el tipo 79 era aún más dominante que el modelo 78.

Pero el delicado arte de domar el viento se salió de control apenas con el siguiente modelo, El Lotus 80 era una bestia inmanejable que no pudo poner en pista el brutal monto de empuje que generaba en secciones diferentes del auto.

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Para el año 1979, Lotus había cedido el dominio a Williams, Brabham y hasta Ligier.

Estos al principio copiaron descaradamente la idea, pero metódicamente establecieron mejores mecanismos para controlarla.

La época de los autos de ‘Efecto Suelo’, abarcó desde el año de 1977 y hasta el fin de la temporada de 1982. Tuvo momentos inolvidables y presentó una generación de autos que para muchos son la época clásica de los autos fórmula. 

No solo eso, evaluando fríamente la calidad de las carreras, desde el punto de vista exclusivo del espectáculo, se puede ver de manera clara el por qué la nueva dirección de la Fórmula 1 ha apostado por su regreso en la temporada 2022. 

1.- Autos espectacularmente rápidos en las curvas. El efecto suelo genera agarre sin resistencia, por lo que a mayor velocidad, más agarre.

2.- Más agarre, menor sensibilidad a la turbulencia. Desde el final de los años ‘90 la calidad de la lucha “rueda a rueda” disminuyó de forma notable, mucho debido al efecto nocivo de la turbulencia aerodinámica que los autos sufren al correr uno detrás del otro.

Una simple vista a las grabaciones de las competencias de los años 80 a 82, nos permite ver que las alas de los vehículos, eran tan pequeñas, que en algunos circuitos se les consideraba innecesarias.

La manera en que los autos generaban la succión al pavimento era mayormente inafectada por los autos que corrían al frente.

3.- Mayor calidad de la lucha en la pista.  Los pilotos podrán circular más cerca unos de otros y con ello incrementar las oportunidades de rebases.

Se habla ya de que el DRS podría desaparecer.

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Por ahora todo el mundo del Gran Circo se encuentra sediento de conocer por fin los modelos nuevos de esta generación de autos. En décadas no se ha conocido una revolución tan fundamental del reglamento.

Es importante dar tiempo a las nuevas regulaciones y entender que las distancias entre los equipos puedan hacerse más grandes por unos eventos. Pero la convergencia de la competición pronto debe de volver a los equipos, siempre ha sucedido y siempre sucederá.

Por primera vez en mucho tiempo, conservo una ligera e inocente esperanza de que estemos en la víspera de una nueva era dorada del automovilismo.

¿Ustedes que piensan?

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