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21 de octubre del año 2007. En el circuito de Interlagos se celebra la última prueba de la temporada 2007 de Fórmula 1 y ambos pilotos de McLaren, Fernando Alonso y Lewis Hamilton parten como favoritos para alzarse con el título de campeón del mundo de pilotos. Esa carrera la ganó un Kimi Räikkönen que realizó un final de temporada excepcional, y tras ser Alonso 3º y Hamilton 7º, el finés se coronó campeón del mundo por 1 punto sobre español y británico ante la sorpresa de todo el mundo de la Fórmula 1.

2 de noviembre del año 2008. De nuevo Interlagos acoge la última carrera de la temporada. En esta, Felipe Massa y de nuevo Lewis Hamilton se disputan el campeonato del mundo de pilotos y tras una frenética victoria de Massa ante su público y la 5ª posición final de Lewis tras un adelantamiento a Timo Glock en la última curva de la última vuelta hacen que se corone campeón del mundo. La tristeza en el box de los de Maranello era evidente pero a pesar de esto, el campeonato de constructores lo habían vencido. Lo que posiblemente no se esperarían, es que el título de Kimi de 2007 y el del equipo en 2008 fueron sus últimos títulos.

(c)Scuderia Ferrari

Tras los grandes cambios de normativa de 2009 y 2014, sus varios pilotos han tenido entre sus manos monoplazas mejores y peores. Tras años de pelea con Fernando por el título llegaban temporadas desastrosas en las que conseguir una victoria era un logro. Felipe Massa, Kimi Räikkönen, Giancarlo Fisichella, Luca Badoer y Sebastian Vettel han tratado de ganar, o dominar, en ocasiones los monoplazas recién salidos de Maranello y fue en 2017 cuando se vieron con una oportunidad de ganar que no llegaba desde 2010 o 2012.

La primera mitad de la temporada estuvo igualada entre el tetracampeón del mundo alemán de Ferrari y el tricampeón de Mercedes ya nombrado anteriormente, Lewis Hamilton. Una racha de Lewis tras el Gran Premio de Bélgica de 5 victorias y 1 segundo puesto y varios problemas tanto de fiabilidad como incidentes de carrera dejaron a Vettel para el Gran Premio de Mexico casi sin opciones para ser campeón del mundo. Y así fue; el alemán comenzaba en la pole con Hamilton 3º, y tras 3 curvas, ambos se encontraban al fondo de la parrilla por daños en el monoplaza rojo y un pinchazo en el plateado. 4º cruzó la bandera de cuadros Sebastian; Lewis lo hizo en 9ª posición pero fue suficiente para ser campeón.

(c)Mercedes

Para este año, Ferrari dispuso del mejor monoplaza en parte de la temporada y aunque en Australia tuviese que sonreírles la fortuna con el Virtual Safety Car, en Barhéin, Vettel se llevó la victoria a pulso tras un magnífico fin de semana.

En China ni británico ni alemán terminaron en el podio y causa de ello fue que Max Verstappen se llevase por delante a Sebastian. A esto le sucedieron dos victorias de Hamilton con cuartas posiciones de Sebastian. La primera, en Bakú, llegó tras una pasada de frenada cuando era 2º y en Montmeló fue un error estratégico el que lastró al alemán en carrera.

Tras el Gran Premio de Mónaco en el que Seb y Lewis terminarían 2º y 3º respectivamente, le sucedería el retraso en la evolución del motor Mercedes, que provocó un dominio de Vettel durante el Gran Premio de Canadá que sería contrarrestado tras una victoria de Hamilton en Paul Ricard; con su rival, Sebastian Vettel 5º. Aquí llegó el primer error claro del alemán, quien en la salida entraría largo para llevarse por delante a un Valtteri Bottas que protegía su compañero de los ataques del de Ferrari.

En Austria, el dominio de Mercedes era evidente pero la fiabilidad le dio calabazas a ambos monoplazas al tener que retirarse mientras Vettel terminaba 3º. La causa fue una sanción por obstaculizar a Carlos Sainz en clasificación que le lastraría a la sexta posición en parrilla. En Gran Bretaña parecía que Hamilton lograra dar una alegría sus aficionados pero una embestidura de Kimi Räikkönen le privaría de una sonrisa en el podio y posiblemente de alguna que otra hora de sueño ante el triunfo de su rival, Sebastian Vettel.

(c)Scuderia Ferrari

Sebastian llegaba a casa, Alemania y he aquí el epicentro del giro que Lewis ha proporcionado a la clasificación. Al ver la parrilla con Lewis 14º y Vettel en la pole no sería lo primero que se nos vendría a la cabeza pero con la llegada de la lluvia a Hockenheim, llegó la curva 12 del trazado en la que Seb se iría recto para dejar a Hamilton 1º y líder del mundial. En Hungría la lluvia empaparía hasta inundar la fiesta que Ferrari preparaba desde los entrenamientos y en Bélgica Vettel logró, gracias a la potencia de su motor, revertir la situación de la clasificación para ganar seguido de Hamilton. En Monza, Singapur, Sochi y Suzuka, Hamilton ganaría sin miramientos ante un Vettel que perdería en las batallas cuerpo a cuerpo contra el inglés en Italia y Rusia. En Singapur, no se produjo semejante batalla entre pilotos de tantos títulos por la vuelta magistral del inglés y ahora, llegamos a Austin.

(c)Mercedes

Primera bola de partido para un piloto de Mercedes que acaricia con la punta de los dedos el pentacamponato y quizá algo más; el cariño de la mayor parte de los aficionados; incluidos los españoles.

Lejos queda ya aquel año 2007 en el que Hamilton amargó la vida a Fernando y lejos queda ya la igualdad de monoplazas entre ambos. El rival es Vettel y la prensa italiana acuchilla sin parar a un piloto que ha devuelto la esperanza a Ferrari. Pero no es suficiente; muy atrás quedan los últimos títulos de los italianos ante las supremacías de Brawn, Red Bull y Mercedes.

En el horizonte, una joya monegasca que en mi opinión está por pulir, pero que meterá a Vettel en más de un aprieto; si este decide continuar más allá del 2019 en Ferrari con la presión que ello conlleva, y que tanto parece haberle afectado.

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