El GP de Hungría según Brembo

Las 11 frenadas por vuelta del GP de Hungría requieren un gran esfuerzo físico a los pilotos

La Fórmula 1 regresa a Hungaroring (Hungría), que será el escenario del 28 al 30 de julio, de la 11ª cita del Mundial de 2017. La pista húngara fue una de las grandes intuiciones de Bernie Ecclestone, (a quien está dedicado el Premio que otorga Brembo desde 2011), quien quiso llevar la Fórmula 1 a los países de este de Europa.

El circuito húngaro se inauguró el 24 de marzo de 1986 y, cinco meses más tarde, albergó el primer GP de Fórmula 1. Con respecto a la versión original se eliminó una chicana y se modificó el diseño de la curva 12. El récord de la pista, logrado en 2010, pertenece a Sebastian Vettel (Red Bull), el único que ha conseguido realizar una vuelta a una media de 200 km/h.

Una media baja con respecto a los demás circuitos (exceptuando Mónaco), que refleja la extremada sinuosidad de la pista y la necesidad de utilizar una alta carga aerodinámica. La principal excepción es la primera curva después de la meta, que está precedida por una recta de 790 metros.

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Según los técnicos de Brembo, que clasifican las 20 pistas del Mundial utilizando una escala de 1 a 10, el Hungaroring cabe en la categoría de los circuitos medianamente arduos para los frenos. La pista húngara está clasificada con un índice de dificultad 7, igual que Mónaco, Barcelona y Sepang.

La labor de los frenos durante el GP

Al igual que en Baku, los frenos se utilizan 11 veces por vuelta, pero el circuito de Azerbaiyán mide 1,7 km más. En Hungaroring, solo 3 frenadas duran 2 segundos y todas están concentradas en la parte del circuito que se ve desde la tribuna principal. En cada vuelta, los frenos se utilizan durante 16 segundos y medio, que equivalen al 22 por ciento de la duración de la carrera. El GP de Mónaco es el único con un valor más alto, el 23 por ciento.

La desaceleración media por vuelta es 4 g, el mismo valor que Baku y Spa-Francorchamps. Aunque, con respecto a estos circuitos, la pista húngara no tiene ni siquiera una frenada con una desaceleración inferior a 3 g.

La presencia de tantas curvas hace que la energía disipada en frenada por cada coche durante todo el GP sea muy alta: 206 kWh, casi el triple que Silverstone.

Desde la línea de salida hasta la meta, cada piloto ejerce una carga total en el pedal de 100 toneladas, el segundo valor más alto de todo el Mundial 2017 después de Mónaco. Un esfuerzo importante para los pilotos que se suma a las altas temperaturas ambientales de la época. Este valor equivale al peso de 170 vacas grises húngaras.

Las frenadas más difíciles

De las 11 frenadas de Hungaroring, 2 están clasificadas como difíciles para los frenos, mientras que 7 son de dificultad media y 2 son ligeras.

La más dura para el sistema de frenos es la primera curva después de la meta: los monoplazas llegan a 320 km/h y, en tan solo 65 metros, reducen la velocidad a 91 km/h. Los pilotos aplican una fuerza de 156 kg en el pedal del freno durante 2,69 segundos y sufren una desaceleración de 4,8 g.

La frenada de la curva 12 también es complicada: la velocidad de los coches pasa de 288 km/h a 118 km/h en solo 1,91 segundos y 49 metros. Los pilotos están sujetos a esfuerzos destacables: 4,7 g de desaceleración y 158 kg de carga en el pedal del freno.

Sin embargo, en las curvas 8, 9 y 11 el freno sirve para perder de 35 km/h a 55 km/h reduciendo una marcha: para cada una de estas frenadas bastan de 10 a 16 metros, a pesar de que la fuerza que se ejerce en el pedal no es para nada insignificante (está comprendida entre 75 kg y 121 kg).

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Apasionado y enamorado de la F1 desde la época de Lauda, Prost, Senna y Mansell. Aun recuerdo ver esas carreras y como al llegar el lunes era mirado casi como un bicho raro al que le gustaban los coches en lugar de las motos. El trágico fin de semana de la muerte de Senna y Roland Ratzenberger aun me hizo amar mas este deporte, pero sobre todo me hizo respetar a esos señores que se sentaban en unos monoplazas jugandose la vida cada quince días para que otros disfrutáramos. Ferrarista hasta la médula, pero al que los colores no le nublan la vista y me dejan amar este deporte por encima de escuderías o pilotos. @JaumeCiurana