Primero fue Valtteri Bottas en Sochi y hace una semana le toco a Lewis Hamilton en Turquía. El equipo Mercedes se ha visto obligado en las dos últimas carreras a tener que sustituir y utilizar el cuarto motor de combustión interna en sus dos monoplazas. Indicar que además en el caso de Bottas cambiaron la unidad de potencia por completo.
En el caso de Bottas y tras la clasificación, el equipo detecto un problema en la unidad de potencia del finlandés. Una unidad de potencia semi nueva, ya que se había estrenado en la cita anterior en Monza y que no llegaba a los 1000 kilómetros. En el caso de Hamilton, el cambio de solamente el motor de combustión interna se decidió el viernes en Istambul.
Con estos cambios, se podría pensar que los de la estrella plateadas han resuelto sus problemas de motor de aquí al final de temporada. Recordemos que nos restan seis pruebas. Pero atención, porque parece que esto no puede quedar así.
Lewis llegaba a Turquía con dos motores operativos más la cámara de combustión que estreno allí. Pero con el inconveniente de que los dos primeros motores tienen más de 4.000 kilómetros de rodaje
Toto Wolff, ya informo hace unos días, que estos cambios obligados, eran debidos a que se escuchaban ruidos extraños en los motores aun operativos pero con más kilometraje. Y aseguraba, que lo peor es que no los acaban de entender.
Los problemas parecen que se centran en la camarada de combustión, de ahí el cambio hace una semana. Por suerte, el resto de elementos parece que encuentran en buen estado y no será necesario cambiarlos en las carreras que restan.
Esto hace que haya surgido una sombra de preocupación en Mercedes. El mismo equipo ha comunicado que uno de esos dos motores más antiguos, concretamente el tercer motor, que se montó en el Gran Premio de Bélgica y sólo tiene tres carreras disputadas, está empezando a dar problemas. Wolff apunta a la posibilidad de solo poder ser utilizado en sesiones de entrenamientos libres:
«Hemos escuchado ruidos extraños en el motor de combustión que no terminamos de entender. Han causado algunos problemas en el pasado y ahora vamos a tratar de evitar que se repitan. Aún tenemos que decidir si correrá otra carrera o sólo se usará los viernes».
Estos problemas son complicados de solucionar a estas alturas, ya que los ingenieros están centrados en la unidad de potencia de 2022 y su adaptación al nuevo combustible.
De ahí, a que no sea nadas descartable, que Lewis se vea obligado a tener que estrenar como mínimo otro motor de combustión interna en alguna de las seis carreras que restan para terminar el año. Algo que podría ser determinante en la lucha mano a mano que tiene con Max Verstappen por el mundial.