Ferrari tenía todo para ganar el domingo pasado en el trazado de Montecarlo: el auto más rápido, una pista angosta y ondulada dónde es prácticamente imposible rebasar y, por sobre todas las cosas, dos autos en la punta.
Para hacer más fácil las cosas, la Dirección de Carrera decidió por tener una arrancada lanzada. Así, se eliminó casi por completo la posibilidad de un error. Charles Leclerc y Carlos Sainz tenían controlado el ritmo de carrera y se enfilaban para una victoria tranquila.
Pero no fue la lluvia, ni un Safety Car, ni un accidente, lo que les quitó los trofeos de las manos. Una serie de aciertos de sus adversarios y un incierto número de errores cambiaron de manera radical el orden de la carrera en un puñado de giros.
El Jefe del equipo en Maranello, Mattia Binotto, admitió que Ferrari había cometido un número de errores significativos y que es crucial entender los factores que influyeron en sus decisiones. Hablando después de la carrera, el italiano señaló:
“Creo que debemos admitir que, si estás liderando la carrera y de repente te encuentras en la cuarta posición, pues estás haciendo algo mal. Así que claramente hicimos muchos errores de juicio y en el tiempo en que tomamos las decisiones”.
Binotto ofreció una primera razón para explicar su traspié:
“¿Qué fue lo que nos llevó a cometer esos errores? Pienso que lo primero que pasó es que no juzgamos bien la ventaja que tenían los neumáticos intermedios sobre los de lluvia extrema. Además no calculamos bien la distancia con otros autos sobre la pista.
Entonces, debimos haberlos llamado una vuelta antes, al menos. De otra manera pudimos haber dejado a Charles en la pista y cambiar directo a compuesto seco”.
El italiano reconoció entonces que lo más importante ahora es reforzar su proceso de estrategia de carrera:
“Ya que hicimos los errores, creo que es muy lógico entender por qué llegamos a esa decisión. Vamos a invertir tiempo para entender lo que pasó y tener una explicación clara”.
Durante las temporadas 2017 y 2018, el drama y el infortunio mermó desde dentro los esfuerzos de la Scuderia para conseguir el preciado título de pilotos de la F1. Justo en los momentos cruciales, una salida de pista, un contacto desafortunado o una mala decisión, descarrilaron todos los esfuerzos del equipo.
Red Bull ha demostrado tener la fortaleza estructural para mantener la presión de un campeonato de 22 carreras, donde se tiene que ejecutar con excelencia, por todas las áreas del equipo, día tras día, por un año completo.
El equipo de trabajo de Binotto apenas cumplió con el primer requisito para conseguir un campeonato: tener un auto competitivo. Pero les falta demostrar que cuentan con el liderazgo, la capacidad de análisis y la infraestructura para vencer a los mejores del mundo cada fin de semana.
¿Podrán crecer ante la adversidad o colapsarán bajo su propio peso? Eso lo podremos descubrir en las siguientes carreras. Vienen fechas cruciales en circuitos que se antojan favorables a los autos de las bebidas energéticas.